7 Estrategias para dejar de procastinar

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Procastinar. Todos posponemos de vez en cuando. A veces se trata de cosas mundanas, como clasificar archivos viejos, pagar cuentas o poner en orden el ropero.

Pero con frecuencia procastinamos cosas más grandes.

Las que requieren más tiempo, más compromiso y suponen mayor riesgo de fracasar, de hacer el ridículo o de sentirnos emocionalmente incómodos.

Cosas como actualizar nuestro currículum para buscar un nuevo trabajo, enfrentar una situación que nos agobia o perseguir nuestro sueño personal.

Todos nos ponemos muy creativos a la hora de presentar explicaciones “lógicas” que apoyan el argumento de por qué hoy no es el momento adecuado.

Estoy demasiado ocupado. No tengo dinero. Me siento demasiado estresado. Es demasiado arriesgado, incierto. Soy demasiado inexperto. Demasiado viejo. Muy joven. 

Ocasionalmente esas razones son válidas.

Pero a menudo son simplemente excusas para no hacer el trabajo necesario y evitar experimentar la incomodidad emocional inherente a hacer cambios significativos en nuestro trabajo y en nuestras vidas.

En el centro de esa incomodidad está el miedo.

Esa emoción potente e instintiva cuya razón de ser es protegernos del dolor e impulsarnos a alejarnos de cualquier cosa que se perciba como amenazante o que podría dañar nuestro orgullo o sacudir nuestro mundo.

Sin embargo, si no se controla, esos temores pueden hacer que nos aferremos a la esperanza de que si posponemos el tiempo suficiente, nuestra situación mejorará, o nuestras dudas se evaporarán mágicamente y serán reemplazadas por nuevas sensaciones de claridad y coraje.

Nos decimos a nosotros mismos que ‘un día’ estaremos listos para hacer un cambio, o arriesgarnos; que ese momento será mejor, nuestra confianza será más fuerte y nuestras circunstancias más fáciles.

Lamentablemente, sucede todo lo contrario.

A medida que transcurren los días, nuestros miedos se hacen más grandes (no más pequeños) hasta que eventualmente crean un cementerio de sueños abandonados y nuestro potencial sin explotar.

Todo el tiempo, nuestra postergación puede tener un alto costo en nuestras finanzas, carrera, negocios, relaciones y salud.

Somos reacios a admitirlo, pero al elegir postergar hoy lo que se puede hacer mañana, inadvertidamente vendemos nuestra felicidad, tanto hoy como en las muchas mañanas que conforman nuestro futuro.

El filósofo William James no estaba subestimando el impacto de la procrastinación cuando dijo:

“Nada es tan fatigante como aferrarse eternamente a un objetivo incumplido”.

7 estrategias para dejar de procastinar

  1. Escribe tu objetivo y establece una fecha. Un objetivo sin una fecha límite puede posponerse indefinidamente.
  2. Divide tu objetivo en pequeñas metas. Cuanto más grande sea tu objetivo o el cambio que desees realizar, es más fácil sentirte agobiado, por esta razón, si sientes que tu objetivo se siente un poco inalcanzable, divídelo en pasos manejables, escribe una lista de pasos pequeños a realizar. Recuerda, no es necesario que sepas cada paso del camino; solo los próximos pasos correctos que tienes que hacer. Tus próximos pasos serán obvios a medida que avanzas.
  3. Visualiza el futuro que deseas. Imagina las emociones que sentirás. Imagínate en un lugar celebrando lo que has logrado. Imagina a quienes amas celebrando tu éxito.
  4. Aprovecha el miedo. El miedo es una emoción poderosa que puede mantenernos sumidos en excusas. Sin embargo, si te enfocas en lo que no quieres, puedes aprovechar el miedo tu favor! Increíble ¿Verdad? Así que anota cómo te sentirá dentro de un año si no haces nada. Sé valiente y honesto contigo mismo sobre el costo de la continua inacción. Después de todo, si nada cambia, ¡No hay cambio!
  5. Desarrolla responsabilidad. Recluta un equipo de apoyo o un socio responsable que te ayuden a mantenerte enfocado y encaminado. Establece un horario para establecer comunicación regularmente y hazles saber cómo pueden ayudarte. Por ejemplo, pueden recordarte los logros pasados y por qué te propusiste hacer estos cambios desde el principio.
  6. Recompensa el progreso. Establece un sistema de recompensa para celebrar progresos y pequeños éxitos a medida que avanzas. Ya sea que se trate de una actividad divertida con amigos o un regalo para ti, haz que sea algo que reconozca tu progreso y esfuerzo.
  7. Actúa valientemente todos los días. Empezando hoy. Crear impulso es crucial a medida que comienzas. Así que comprométete a salir de tu zona de confort al menos una vez al día. A partir de hoy, antes de que tus excusas cargadas de miedo, disfrazadas de pura pereza, entren de nuevo. Puedes hacer algo realmente pequeño. Después de todo, no importa qué tan rápido vayas, siempre y cuando estés avanzando en una dirección que te inspire. Así que toma ese primer paso, luego otro, luego otro … después de todo, ¡La vida recompensa la acción!

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